Seminario Régimen de Gobierno para un Chile del siglo XXI

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lunes, 26 de septiembre de 2016

Opinión: "El sueño chileno"


Según los datos del Anuario Estadístico Nacional Migración en Chile 2005-2014, la cantidad de migrantes en 1995 era de 105 mil, cifra que se ha elevado a casi 411 mil en 2014. La mayoría proviene de países fronterizos: el 41,8% de Bolivia y 28,6% de Perú, mientras que los colombianos son el 11% en 2014, subiendo en 9,4% en los últimos nueve años.[1] Estos datos nos señalan que los flujos migratorios no sólo van creciendo, sino también se van diversificando. La población migrante es altamente excluida y esto se acrecienta cuando su situación migratoria es irregular: trabajando en condiciones extremadamente precarias, al límite de la explotación, soportando tanto la discriminación social, como del Estado, viviendo con el temor e incertidumbre.

El Decreto Ley N° 1094 -sobre Extranjería y Migraciones- actualmente en vigencia, dictado en 1975 por el régimen militar, responde a un paradigma de seguridad nacional, al cual subyace una lógica altamente restrictiva y con énfasis en evitar la llegada de inmigrantes que tuvieran participación política. Lo anterior se refleja gráficamente al prohibirse la entrada a Chile a “los que propaguen o fomenten de palabra o por escrito o por cualquier otro medio, doctrinas que tiendan a destruir o alterar por la violencia, el orden social del país o su sistema de gobierno”. Asimismo, el Reglamento de nuestra ley de migración (DL N° 1094 de 1975), en su artículo 15 dispone que para otorgar visas de residentes los extranjeros deben efectuar una declaración jurada en la que se comprometan “a no participar durante su permanencia en Chile en la política interna ni en actos que puedan inferir molestias a los Gobiernos con los cuales se mantienen relaciones amistosas y a respetar y cumplir la Constitución Política, las leyes y demás disposiciones que rijan en el territorio de la República”, elementos que nos ayudan a caracterizar el contexto que marcó base conceptual. Frente a la realidad migratoria actual, se ha generado una resistencia a la inmigración apuntalada con prejuicios e ignorancia bajo la falsa conciencia de que, en general, se trata de un problema y nunca de un enriquecimiento. Se genera una tensión a nivel cultural fomentada por la agenda política y la propia institucionalidad, dado que se han mantenido imaginarios socioculturales rígidos al naturalizarse discursos, políticas y un marco normativo que peca de anacrónico. La estrictez con que se aborda el fenómeno migratorio es una manera de socavar la eficacia de la norma, puesto que la realidad ha superado con creces el ámbito que buscaba regularse mediante el DL N°1094, que viene a ser, en los hechos, la ley migratoria más antigua de la región.

Algunos ejemplos de los problemas que se generan con ocasión del anacronismo de la mentada normativa y la falta de políticas públicas en la materia:

- Negativa al reconocimiento de la nacionalidad chilena a niños porque sus padres se encontraban en irregularidad migratoria al momento de nacer (Estado chileno les otorgaba la categoría de "hijos de extranjeros transeúntes". El caso de los "niños sin patria" han sido calificados como una "flagrante violación de la Convención de Derechos Humanos". Finalmente prosperó un cambio de criterio);


- Problemas con los traslados de ahorros previsionales, toda vez que el sistema de AFP en Chile retiene los fondos de pensiones de todos los migrantes que no tienen títulos profesiones o técnicos reconocidos en Chile  y quieran jubilarse en su país de origen,


- Implementación discriminatoria de gratuidad, al beneficiar sólo a estudiantes con dos años de residencia definitiva en Chile, siendo el criterio para optar a la gratuidad de tipo socioeconómico y no el de residencia;


- Problemas con procesos de inscripción para la rendición de la prueba de selección universitaria en el caso de estudiantes migrantes con RUT/matrícula provisoria; 


- Entorpecimientos en la homologación de títulos profesionales de inmigrantes, resultantes del monopolio entregado a la Universidad de Chile; 


- Falta de estímulos administrativos y tributarios para inmigrantes calificados;


- Necesidad de visa de trabajo para poder ser contratado, aun cuando la mayoría de los inmigrantes llegan a Chile en calidad de turistas; 


- Sobreburocratización de trámites encaminados a regularizar situación migratoria;


- Pérdida de la visa sujeta a contrato como consecuencia del término de la relación laboral (con un empleador específico), debiendo volver a realizarse el trámite de la visa nuevamente;


- Prácticas abusivas por parte de empleadores chilenos que aprovechan la precariedad de la visa sujeta a contrato (lo que se ha venido atemperando mediante el establecimiento de una nueva visa de trabajo más flexible);

Como puede apreciarse, el marco normativo vigente no otorga las herramientas idóneas para establecer una nueva institucionalidad que logre abordar temas de extranjería e inmigración, haciéndose cargo de la implementación de políticas públicas en orden a permitir la inserción laboral, el aprendizaje del idioma, y en definitiva, la integración de quienes buscan radicarse en nuestro país. El criterio de apertura debe ser abierto y no selectivo porque la experiencia comparada demuestra que las legislaciones restrictivas generan un efecto paradójico respecto de los objetivos que persiguen porque no se atienen a la realidad objetiva.

En mi opinión, la sociedad chilena, debiese aprovechar la riqueza de la multiculturalidad, y participar en la construcción de un país democrático, desarrollado e inclusivo, en donde, para erradicar la discriminación sufrida por la población de migrantes, es necesaria una política estatal integral y coherente inspirada por una base conceptual que se haga eco tanto de los principios constitucionales; el respeto, promoción y garantías de los derechos fundamentales de las personas migrantes, como del derecho internacional de los derechos humanos, cumpliendo el Estado de Chile con sus compromisos internacionales en materia de la erradicación total e incondicional de toda forma de discriminación e intolerancia y, al mismo tiempo, ratifique nuevas herramientas pertinentes.

Es tiempo de que los problemas actuales de la migración sean parte de la agenda política y sean tema de discusión en los hogares, trabajos, escuelas, liceos y universidades, etc. para aportar a las soluciones del Chile que estamos gestando como sociedad, donde el Estado debe redefinir su rol para pasar a ser un garante efectivo de los derechos fundamentales. Basta ya de soluciones privadas a problemas públicos.

Macarena Sepúlveda

1 comentario:

  1. Interesante su articulo Macarena ,bien documentado y muy completo en orden a señalar los problemas que enfrenta el extranjero que piensa en Chile como "el sueño chileno"...que para ellos no lo es tanto según las informaciones que se pueden leer. No obstante,los inmigrantes se comunican con sus parientes de paises de origen y...quizas , pese a los problemas que Ud. señala...la presión de inmigración continúa creciendo....tal vez aún con los problemas señalados....en Chile estan mejor que en sus paises de origen....sino....las puertas estan abiertas y debieran retornar a sus paises queridos...no es asi....quizas estan aca mejor...Otro punto interesante...la humildad...la humildad me hace consciente ( hay un error de ortografia al comienzo del blog de Uds. dice consiente en ver de consciente) de que uno no tiene la verdad. Rousseau nos dijo, en sintesis, que la voluntad general está en la mayoria, que esta no se equivoca etc. ( no soy muy roussoniano pero....en fin) según eso...habría que tener en cuenta en Chile que piensa la gran mayoria de los chilenos. Su articulo no lo señala. NO señala si un 70% o mas de los chilenos no ve con buenos ojos esta inmigración. Se dice que es por falta de educación, otros dicen que es por prejuicios, otros....porque sienten que son una competencia para el trabajo. En fin....Sea lo que sea, yo, humildemente , quisiera adherir, como siempre en democracia, con el sentir mayoritario. Si este es contrario a la inmigración o si es favorable....no importa...creo que debemos respetar a la mayoria de los chilenos en un sistema democratico y desde alli diseñar politicas en esta materia. Me dirá Ud. que esto que le comento no es politicamente correcto....me encanta no ser politicamente correcto, eso no es problema, si con ello me acerco al sentir del chileno medio, del chileno de a pie, del que tiene que sufrir el transantiago, del que no tiene buena previsión, del que no tiene trabajo...en fin....
    Atte

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